jueves, 23 de octubre de 2014

Condenada

Condenada al vacío inerte, a los eternos viajes por la nada.
A tu voz. A que ésta me salve, a que suponga un punto de inflexión, un momento de lucidez entre tanta niebla, 'de paciencia, de fuerza, de control entre tanto desastre'. Condenada a que tu voz desaparezca, a fundirme con los gritos que salen de mí a raíz de los instintos animales.
A ser dominada por unos brazos invisibles, a romper las cadenas de las apariencias y convertirme en chispa, corriente, que a su paso.
A beber hasta la última gota de mi voz, condenada a que el propio silencio corroa mi integridad y el viento transporte el susurro cada vez más próximo, nítido y apreciable emitido por los monstruos que habitan en el abismo de mi cabeza.
Condenada a sentir arder esa nada que provoca mis escalofríos, y que acerca hasta mí las llamas en las que me hundo, en las que me fundo, hasta desaparecer de la mano de mis miedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario