Condenada al vacío inerte, a los eternos viajes por la nada.
A tu voz. A que ésta me salve, a que suponga un punto de inflexión, un momento de lucidez entre tanta niebla, 'de paciencia, de fuerza, de control entre tanto desastre'. Condenada a que tu voz desaparezca, a fundirme con los gritos que salen de mí a raíz de los instintos animales.
A ser dominada por unos brazos invisibles, a romper las cadenas de las apariencias y convertirme en chispa, corriente, que a su paso.
A beber hasta la última gota de mi voz, condenada a que el propio silencio corroa mi integridad y el viento transporte el susurro cada vez más próximo, nítido y apreciable emitido por los monstruos que habitan en el abismo de mi cabeza.
Condenada a sentir arder esa nada que provoca mis escalofríos, y que acerca hasta mí las llamas en las que me hundo, en las que me fundo, hasta desaparecer de la mano de mis miedos.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
jueves, 23 de octubre de 2014
Condenada
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