Deja que el sol te congele, que la lluvia te limpie, que el silencio te demuestre. Deja que el viento te arrope, que la desilusión te levante, y la verdad te corrompa. Déjate inundar por su fragancia, déjate colapsar por su tacto. Déjate transportar por su voz, déjate inspirar por sus palabras. Y, justo cuando la armonía llegue, justo después del éxtasis, abre los ojos y haz que todo arda.
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