sábado, 11 de junio de 2016

No sé qué siento, me encuentro rara
Hay un torbellino muy al fondo de mi ser, porque de momento es suave pero sé que está ahí, bajo todos los pensamientos. No sé qué lo ha originado. Estoy confusa. Pero sé que en breve me encontraré mal. Las estructuras comenzarán a derrumbarse sobre mí.
Tengo muchas ganas de llorar.
Tengo muchas ganas de hacer algo, de que el descontrol me domine, de convertirme de nuevo en caos.
Me apetece, pero no quiero.
Me conozco y sé a dónde me lleva esto.
A meterme de todo, perder la cartera, el mvl, las llaves, los calcetines, follarme a quince desconocidos seguidos, uno tras otro, a seis o siete desconocidas, sentirme una mierda, y despertar mañana queriendo morirme, surcada de rastros de sangre y cicatrices, mil externas, millones internas. Y caer de nuevo bajo el inmenso peso de la culpabilidad.
Me ha pasado más veces de las que puedo y deseo recordar. Y por eso, precisamente, voy a evitar exponerme a eso, voy a aniquilar el riesgo, a apagar la luz y a despertar mañana por la mañana en esta casa sintiéndome triste, dolida, derrumbada, pero no culpable, pero no muerta. Sintiendo cómo esto no puede controlarme ni superarme, sintiendo cómo, aunque se me dé mejor actuar contra mí, puedo hacerlo conmigo. Sintiendo que trato de quererme.

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