domingo, 10 de julio de 2011

Estilo faluya.

Me siento atrapada.



Son las 6:46, he asomado la cabeza por la ventana,
hace frío, y más, contando que estoy en vestido, palabra de honor,
por encima de las rodillas. No llevaba un vestido desde los seis años.
Pero, es verano. Oigo cantar a los pájaros, y, huelo el aire.
Éste se convierte en un momento totalmente especial,
ya que recuerdo los veranos, con apariencia de innumerables,
que pasaba en Shorin-ji, el campo de verano
en el que mi padre hacía zazen.
He pasado mi infancia entera allí, despertándome
decenas de mañanas sola en la tienda de campaña,
oyendo el gong, por llamarlo así, ya que no me sale otra palabra,
con el que empezaba el zazen matutino,
en plena sesshin. Despiertos desde las seis de la mañana.
Totalemente especial.

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