¿Sabes de qué estoy harta yo?
De no ser capaz de dejar de oler su camisa, la que llevo entre mis manos,
de llorar, de fingir la risa y esconder la verdadera.
Estoy harta de ser tan descuidada y tan irresponsable,
tan madura en momentos que no debería serlo,
de perder la colonia innumerables veces
y de seguir, un día y otro más, sin hacer nada al respecto,
por miedo a lo que pueda cambiar, ocurrir, desaparecer,
o, incluso, hacerme feliz.

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